ENTRENA y SÉ FELIZ




Cuando cruzamos la meta de cualquier carrera, nos llega una emoción tan grande que, por momentos, no podemos describir. Tienes el entusiasmo de buscar un nuevo reto, una mayor distancia. Cuando cruzas la meta después de hacer un maratón, te sientes invencible, capaz de lograr lo que sea, y no solo en el mundo de las carreras, sino en cualquier ámbito. Esa es una de las recompensas de correr. Después de algunos años en este deporte, he comprobado que la verdadera felicidad de las carreras no surge al cruzar la meta y recibir tu medalla, nace gracias a todo el camino que recorrimos –o más bien: que corrimos– para llegar allí. Lo que brinda plenitud es todo lo que vivimos para alcanzar esa línea final.

Si lo que quieres es cruzar una meta, es sencillo. Tú mismo puedes construir una meta y cruzarla las veces que sea. Si quisiéramos algo más fácil, podemos ir a una carrera cuando esté terminando, colarnos entre los corredores y cruzar la meta; incluso podríamos hacerlo antes de que empiece la carrera, para evitar el cúmulo de gente. Para nuestra medalla, simplemente podemos mandarla a hacer, me imagino que es más barato comprar al mayoreo, así tendríamos bastantes medallas. En el peor de los casos, podríamos inscribirnos a un maratón y correr únicamente los últimos 5 km (triste, pero sucede mucho). Tal vez tendríamos una emoción momentánea, pero la verdadera felicidad llega al entrenar durante meses.

La medalla es un símbolo material que solo representa el final de esa meta específica; claro, siempre será un digno recuerdo. Pero lo que vivimos para conseguirla nos da plena felicidad. Piensa en cada entrenamiento –los sencillos y los difíciles–, en las madrugadas que abandonaste tu cama para correr, el frío que pasaste, las fiestas a las que no fuiste, aquello que dejaste de comer o las cervezas que no tomaste. También piensa en los lugares que conociste al entrenar, cada amanecer que presenciaste, en la gente que conociste por correr o en aquellos corredores que saludaste y animaste aunque no los conocieras. A mí me ha hecho feliz ese camino por todo lo que he aprendido, las meditaciones que hice mientras corría, las lesiones que superé, la paz que me dio correr durante largas distancias y el ímpetu que me otorgó correr a mi máxima velocidad. Me llena darme cuenta que siempre soy capaz de más, a pesar de terminar agotado en un entrenamiento; aun esas prácticas o competencias donde fallé, las recuerdo con gusto, ya que me enseñaron a levantarme y seguir adelante. Para mí, lo mejor ha sido el grupo de personas que he conocido y el equipo de corredores que formé. Correr ha sido una experiencia tremenda.

La medalla y la meta no valen tanto por sí solas, necesitan esfuerzo y dedicación para sobresalir. Así que cada que salgas a entrenar, recuerda que ese camino es lo que te brinda experiencias, aprendizaje, amistades, alegrías, llantos y, sobre todo, una felicidad plena. Sonríe en cada zancada.

Sebastián Vázquez
Comunicador y corredor



Sebastián Vázquez.

  • Admiro la comunicación y las carreras.
    Entre más corro, mejor me expreso.
    Las palabras y los kilómetros me cultivan cada día.

    Comunicador y corredor