CARRERAS CON ÉTICA




Voy a cumplir nueve años corriendo, y dentro de ese lapso he estado en un buen número de carreras. Cada una de ellas ha sido diferente, todas me han enseñado algo específico. Otra de las maravillas de correr. Sin embargo, hay una situación que, en pequeñas dosis, siempre ha estado presente: la ausencia de ética.

Ir a una carrera, tanto como porra o corredor, es una experiencia con energía positiva fuerte, pero a pesar de ser una actividad deportiva llena de alegría, nos topamos con gente que no respeta las indicaciones. Uno de los principales problemas son los bloques. Según el tiempo que contemplas hacer, los organizadores te acomodan en el bloque adecuado: entre menos tiempo calcules hacer, más pronto saldrás; esto es con el fin de que los más rápidos puedan mantener su ritmo sin problema. Es una acción para beneficiar a todos. No comprendo por qué hay gente que miente sobre su tiempo estimado –aunque sepa perfectamente que no lo logrará–. He sido testigo de personas que se saltan las vallas para entrar al bloque, o espera la distracción de los organizadores para colarse. Incluso, este año, me tocó ver el caso de un señor que a fuerza se quería meter en un bloque con su amigo, a pesar de que él iba en otro, pero la encargada le dijo que no podía; ignorándola por completo, se metió a la fuerza. Lo peor fue que este señor se molestó sobremanera y empezó a dar un semidiscurso sobre “lo que es correcto y sus derechos”. No es un evento solo para una persona o dos, es para cientos o miles, así que las medidas que se toman deben ser para el bien común.

También pude ver cómo alguien, con demasiada ansiedad por entrar en uno de los primeros bloques, se pasó por debajo de la valla, sin importar que era en campo traviesa y que se llenara de lodo. He podido presenciar a gente que, sin ser de los más veloces, se pone hasta adelante, cerca de los elites. Con el hecho de ver su complexión y vestimenta, sabes perfectamente que no cuenta con la velocidad de alguien que debe estar en el primer bloque. No es discriminación, es solo honestidad ante lo que veo y lo que la mayoría sabe. No hay ninguna condición para que participes, solo sé consciente de tus capacidades.

Otro tema son las carriolas y las mascotas. La mayoría de las carreras indican que eso no está permitido. Y sí hay carreras donde lo admiten. Si deseas correr con tu hijo o con tu mascota, está perfecto, simplemente hay que buscar una carrera donde se pueda; seguro habrá una, tenemos más de una carrera cada fin de semana en la CDMX. En una ocasión, corriendo dentro de Ciudad Universitaria, una persona llevaba una carriola y alguien pasó al lado y le dijo: “No están permitidas la carriolas”. La persona respondió: “¡Ni que corrieras tan chingón!”. Me entristece que ni con respeto podamos expresar algo que es incorrecto.

Algunos podrán argumentar: “No pasa nada, es solo una persona”, “Solo es una carriola”, “A nadie le afecta ese perro”. El problema es que se puede repetir una y otra vez hasta perder el control. Seguir estas indicaciones es un gran ejemplo de integridad. Nadie estará a tu lado revisando que en tu inscripción te coloques en el bloque adecuado o que ingreses a una carrera donde sí puedes llevar a tu mascota. Tampoco se trata de que haya seguridad en cada kilómetro para sacar a quien no respete las normas; se trata de que nosotros solos tomemos la decisión correcta para que este evento –de tan extraordinario deporte– resulte perfecto.

¿Deseas estar en los primeros bloques? Perfecto, entrena y esmérate para bajar tus tiempos. La posibilidad siempre estará ahí. Correr es un deporte de paciencia, poco a poco obtienes un nivel competitivo. Yo empecé en los últimos bloques, llegué a salir casi media hora después de que comenzó la carrera. He sido constante y ahora salgo en el segundo bloque, regularmente. Mejor, no veamos los bloques como un contratiempo, sino como un reto para crecer como corredores y motivarnos a salir adelante. Corramos con pasión, alegría y ética.

Sebastián Vázquez
Comunicador y corredor



Sebastián Vázquez.

  • Admiro la comunicación y las carreras.
    Entre más corro, mejor me expreso.
    Las palabras y los kilómetros me cultivan cada día.

    Comunicador y corredor